Los rostros de la deportación

Por Gustavo Macedo Pérez

Con los recientes cambios de gobierno y en políticas públicas, uno de los temas más controversiales ha sido el de los inmigrantes residentes en Estados Unidos. Las opiniones, que parecieran ser muy contrastantes, ponen a la vista la crisis que enfrentan los indocumentados en la actualidad: desde el inicio del mandato de Trump, las deportaciones han aumentado significativamente, lo que ha encendido señales de alerta para muchos.

Jorge llegó a Estados Unidos hace 26 años. Tuvo que comenzar desde cero, como la mayoría de los indocumentados que ingresan al país. Logró conseguir trabajo limpiando un restaurante mexicano, lo que le permitió sobrevivir durante un tiempo. Para Jorge, quien desde muy joven buscó el sueño americano, no hubo posibilidad de continuar sus estudios más allá de la secundaria. Sin embargo, llegó a ser gerente de una conocida cadena de comida rápida hasta que, a finales del año pasado, fue detenido y deportado a México. De regreso en su estado natal, Jorge intentó conseguir un empleo como el que dejó en Estados Unidos en la filial mexicana de la misma cadena, pero el pago era apenas la cuarta parte de lo que percibía antes. Sigue desempleado.

El caso de Jorge no es el único. En Latinoamérica, donde la crisis laboral va en aumento, obtener un empleo no es cosa fácil. La competencia, los salarios precarios y las penosas condiciones laborales cierran la brecha a aquellos que han sido deportados. 

En marzo de este año, el Senado de México aprobó una reforma a la Ley General de Educación que beneficia a aquellos que hayan cursado estudios en Estados Unidos. Con esto se busca facilitar la reintegración de los inmigrantes en suelo mexicano, para brindarles mayores oportunidades en su desarrollo profesional. La reforma busca incluir en el sistema educativo a migrantes, deportados, asilados o migrantes internos, facilitando los trámites para que puedan incorporarse al sistema educativo o revalidar sus estudios de manera más ágil. Además, el Consulado de México implementó recientemente exámenes que permiten a los mexicanos revalidar los estudios de preparatoria realizados en Estados Unidos.  La aplicación del examen está disponible en diez estados de la unión americana y las guías son facilitadas vía digital. Si bien las acciones realizadas son insuficientes, la preocupación por el correcto desarrollo de inmigrantes pareciera ir cada vez más en aumento.

Hijo de inmigrantes ilegales, Rogelio obtuvo su título profesional en Tecnologías de la Construcción en el Doña Ana Community College. Cuando tenía poco más de un año trabajando en la planeación de desarrollos residenciales en Las Cruces, su padre fue detenido y deportado. Rogelio tomó entonces una de las decisiones más difíciles de su vida: se mudó a México para poder cuidar a su padre. Ya instalados en la ciudad de Chihuahua, Rogelio duró algunos meses buscando empleo en la construcción, pero al mismo tiempo comenzó a vender e instalar sistemas de televisión por Internet. Un año después, cuenta con tres locales de su negocio en la ciudad y ya no le interesa volver a su área profesional.

Según cifras de la UNAM, la población de indocumentados en Estados Unidos es de casi dos millones de personas que llegaron ahí siendo niños. De ellos, el 70% son mexicanos. Así mismo, siete de cada diez mexicanos que vuelven a su país (ya sea deportados o por decisión propia) se encuentran entre los 18 y los 34 años de edad, lo que indica que se están en su etapa productiva. Se trata de individuos que carecen de papeles, pero que muestran un dominio avanzado del inglés, competencia que podría abrirles las puertas en muchas empresas mexicanas.

No obstante, todavía hay vacíos que quedan por resolver. Deportar no sólo representa expulsar a alguien del país. Los inmigrantes enfrentan severas condiciones de discriminación, que las nuevas políticas migratorias han vuelto virales. Se han incrementado también la intolerancia, el autoritarismo y los malos tratos contra los recién llegados. 

Según indica la organización Todos Podemos, que se encarga de velar por un óptimo desarrollo de los mexicanos en Estados Unidos, los mexicanos que residen en territorio estadounidense tienen cada día mejor preparación educativa. El 82% de los mexicanos de segunda generación cuentan con doce o más años de educación, lo que equivale al nivel secundaria o mayor. Por otro lado, siete de cada diez hispanos se matriculan en la educación superior al terminar la secundaria.

De la mano de sus padres, Adriana llegó a Estados Unidos a los ocho años. Es una dreamer, término que ha adoptado el gobierno estadounidense para catalogar a aquellos que llegaron a Estados Unidos siendo niños. Tras casi diez años de radicar en una pequeña ciudad al sur de Colorado, su padre fue detenido por las autoridades y deportado a México. Ahora el único contacto con su familia son las videollamadas que religiosamente tienen lugar cada viernes por la noche. Adriana ha comenzado sus estudios universitarios, que le permitirán obtener un mejor trabajo en el futuro. Pero la deportación de su padre ha separado en dos a la familia. El dinero no alcanza en casa, por lo cual Adriana debe trabajar en una tienda departamental después de la escuela.  

La Acción Diferida para los Llegados en la Infancia de Estados Unidos (DACA) surgió en el mandato de Barack Obama y amparaba a los jóvenes para que realizaran sus estudios a pesar de su situación legal migratoria. El actual gobierno ha pronunciado que excluirá a los dreamers de sus políticas migratorias y que por tanto, pueden quedarse en paz. Sin embargo, el 17 de febrero, Juan Manuel, de 23 años y beneficiario del programa DACA, fue deportado de Calexico. Esta situación muestra las inconsistencias de la actual postura gubernamental ante los inmigrantes. Según datos oficiales, cerca de 750 mil dreamers han sido beneficiados por el DACA desde que fue anunciado por Obama en 2012. 

La situación de los inmigrantes y el cuantioso número de deportaciones que han tenido lugar en los últimos meses seguirá dando de qué hablar. Los países de origen de los inmigrantes deben implementar estrategias no sólo diplomáticas, sino académicas, laborales y culturales que brinden una mayor seguridad social a quienes sean víctima de las políticas migratorias. Aún y cuando las medidas preventivas representan un avance, todavía queda un largo camino para subsanar los agujeros de las políticas públicas y ofrecer buenas condiciones de vida tanto para los deportados como para sus familias.

Summer 2017

.

You are here: Home Lifestyle News Politics Los rostros de la deportación

Subscribe Today

Send a copy to your friends or family out of town! Receive 4 copies for only $12.95/yr!

Subscribe

Order Past Issues

Looking for a certain recipe, article or photo? We have an inventory of past issues available.

Order Now