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El NAFTA: a favor de quién?

Por Gustavo Macedo Pérez

Quién se beneficia más del NAFTA? La respuesta no es tan sencilla como parece.

Durante los últimos meses hemos visto que las decisiones del gobierno de los Estados Unidos, sobre todo en temas de relaciones internacionales, han planteado un panorama sin precedentes a nivel mundial. Una de las decisiones más polémicas ha sido la posible retirada de los Estados Unidos del NAFTA. ¿Qué tan preocupante es esto?

El NAFTA (North American Free Trade Agreement, Tratado de Libre Comercia de América del Norte) se implementó a partir de 1994, durante el gobierno de George H. W. Bush. Se trataba de un acuerdo amistoso entre México, Canadá y Estados Unidos con el que se reafirmaban los lazos de cooperación comercial. De manera muy general, la idea era facilitar el intercambio de productos entre los tres países. ¿Cómo? Fácil: anulando el cobro de aranceles, facilitando los procesos de importación en las tres naciones e implementado normas iguales a los productores. 

Entre los antecedentes directos del NAFTA podemos contar los programas de maquiladoras en el norte de México, que comenzaron a rendir frutos a partir de 1965. Ese mismo año se firmó el Pacto Automotor entre Canadá y Estados Unidos. Las condiciones estaban planteadas y en 1990 comenzaron a negociarse las condiciones de un nuevo acuerdo comercial entre las tres naciones. El NAFTA fue firmado por los líderes de los tres países en 1992.

Fue así que a partir del 1 de enero de 1994 los bienes producidos en la zona de libre comercio se vieron beneficiados por condiciones que facilitaban su circulación. Los bienes se consideraban originarios de la región siempre y cuando fueran producidos y transformados en México, Canadá o Estados Unidos, sin importar de dónde proviniera su materia prima. 

Entonces, ¿a quién beneficiaría realmente del NAFTA? Pensemos, por ejemplo, en los productores mexicanos de aguacate. Este alimento es uno de los productos agrícolas que más se exportan desde México. Solamente el día del Super Bowl, Estados Unidos utiliza casi 200 millones de libras de aguacate para preparar guacamole. Pues el NAFTA ampara a los productores de aguacate para exportar sus frutos a los Estados Unidos libres de impuestos de exportación. Si el agricultor mexicano tuviera que pagar ese impuesto, adivine a dónde iría el aumento… ¡exacto!, directamente al precio de venta final, haciendo que el guacamole fuera más caro para los estadounidenses y, por tanto, quizá reduciendo las ventas de este producto.

Pero no perdamos de vista que el NAFTA no sólo elimina tasas arancelarias, sino que también contempla la agilización de trámites burocráticos de exportación e importación y, especialmente, la implementación de normas de producción parejas para las tres naciones. Esto aumenta la competitividad en los procedimientos y conlleva a que se tengan productos de mejor calidad.

Es sabido por todos que el panorama político actual ha puesto a temblar al NAFTA. Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos, ha anunciado en reiteradas ocasiones sus intenciones de abandonar el tratado, explicando que este tratado no beneficia en nada a su país. En efecto, esto causaría mayores estragos a México, que quedaría desamparado frente a la inversión extranjera, pero también encarecería los precios de los productos que se exportan a los Estados Unidos. Los exportadores de Estados Unidos se verían igualmente afectados —junto a los de otros países— por el alza a los impuestos de importación que México tendría que implementar para mantener su economía estable.

Pero ¡no olvidemos a Canadá! A principios de 2017, fuentes del gobierno canadiense declararon que renegociarán por su cuenta los preceptos del NAFTA, sin considerar los intereses comerciales mexicanos. Un funcionario canadiense dijo, literalmente, “Amamos a nuestros amigos mexicanos, pero nuestros intereses  nacionales están primero y la amistad viene después”.

El sector más amenazado por una posible anulación del NAFTA es el agrícola. Anualmente, México exporta maíz hacia los Estados Unidos por un total de 17,700 millones de dólares, una importante fuente de ingresos para los productores mexicanos. Los cambios en los acuerdos que rigen el ingreso de todo este maíz a los Estados Unidos sin duda tendrían repercusiones no sólo en la economía, sino en la alimentación de los estadounidenses. Además, el movimiento es en ambos sentidos: México es el tercer destino de exportación agrícola desde los Estados Unidos, por lo que los cambios también tendrían un efecto sobre los productores de la nación norteamericana. México ha comenzado a tomar precauciones, privilegiando relaciones comerciales con países como España y Argentina.

Como puede verse, decidir a quién afecta o a quién beneficia el NAFTA o, en su caso, su ruptura, es un asunto complejo en el que deben considerarse muchos factores. De lo que no cabe duda es que tal ruptura causaría una fractura diplomática entre Estados Unidos y México. Lo mejor será prestar atención a las medidas que adopten en este nuevo escenario político que, de momento, no parece muy amistoso para ninguna de las partes.

Spring 2017

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